Herramientas gremiales


La salud de los trabajadores de la educación en juego…

¿respuestas puntuales o soluciones colectivas?

La salud laboral se encuentra en estrecha relación con las condiciones de trabajo en las que nos encontramos las y los docentes en un momento determinado, y no –tal como desde hace un tiempo se pretende instalar- como un asunto individual, atribuible sólo a características personales de cada trabajadora y trabajador.

Podemos reconocer que entre las condiciones que influyen en nuestra tarea cotidiana se encuentran, tanto aquellas referidas a las características de la infraestructura de nuestros espacios de trabajo, a los agentes físicos (el polvo de tiza, por ejemplo) presentes en el ambiente, como a aquellos que hacen a la organización y ordenamiento de nuestra tarea (las formas de participación, las políticas educativas, el clima laboral, la cultura institucional) y a las características de la actividad que realizamos.

Desde hace unas décadas, somos testigos de la precarización, flexibilización y deterioro de nuestro ambiente laboral, y con él de nuestra salud y la de los demás actores educativos.

Sin profundizar tanto la mirada, podemos identificar las malas condiciones edilicias en que se encuentran muchas escuelas, hecho que se visibilizó masivamente en el año 2010 a partir de la movilización de estudiantes, madres, padres y docentes a lo largo y a lo ancho de nuestra provincia. Y la novedad de 2011: escuelas container…

La desactualización y pérdida de poder adquisitivo de nuestro salario, que no llega a cubrir la mitad de la canasta familiar, a la par de la sobreexigencia y nuevas responsabilidades que las y los docentes asumimos día a día, influyen también en las condiciones mencionadas.

Esta sobreexigencia se vive desde el momento en que el imperativo de inclusión no es acompañado de una reestructuración real de la escuela y un replanteo de la tarea docente. Como trabajadoras y trabajadores docentes, en tanto actores sociales y políticos, nos vemos interpelados por una realidad social y educativa que también nos atraviesa y pone en cuestión permanente nuestra autoridad y rol profesional. Por ello, proponemos que nuestra tarea debe comenzar a pensarse en un sentido más amplio – no sólo referido al trabajo en el aula – y habilitar el trabajo colectivo.

Otro aspecto que impacta en las condiciones laborales de las y los trabajadores de la educación está vinculado a las políticas educativas y a los cambios curriculares arbitrarios e inconsultos que no sólo ponen en riesgo las fuentes laborales de las y los docentes, sino que nos ubica como meros aplicadores de decisiones tomadas por otros, enajenando de este modo nuestra actividad.

En este marco –entre otros múltiples efectos- se incrementan los factores de riesgo para la salud de las y los trabajadores, y es donde aparecen entonces algunas de las dolencias más frecuentes: las foneátricas, las vinculadas al sistema osteo-muscular, y las referidas a aspectos psico-sociales (el cansancio físico y psíquico, el sentimiento de frustración, de impotencia, de falta de herramientas para hacer frente a la tarea cotidiana). Éstas, suelen ser atendidas y reconocidas sólo al momento de identificarse como enfermedades (que recargan el gasto de la obra social en lugar de ser atendidas por las ART), pero no son prevenidas desde un accionar sistemático que atienda a las condiciones de trabajo de todas y todos los docentes y no sólo la situación particular de quien presenta una dolencia. El tratamiento puntual de las enfermedades –necesario, por supuesto- no resuelve ni evita el riesgo permanente al que nos vemos expuestos las y los trabajadores de la educación, sino que apunta a cubrir los baches de un sistema que, por su propio funcionamiento, produce situaciones de insalubridad.

Consideramos que no hay píldoras mágicas que resuelvan estas situaciones. La salud laboral no es sólo una cuestión técnico-legal sino político-social, ya que supone una perspectiva particular en torno al trabajo, a los derechos de docentes y estudiantes y a las prioridades que debe atender el Estado como parte de su agenda pública, en tanto implica la construcción de espacios de trabajo y condiciones saludables, y la destinación de los presupuestos necesarios para ello.

De este modo, sostenemos que es necesario que como trabajadoras y trabajadores de la educación seamos parte de procesos de cambio que involucren:

  • La participación en la toma de decisiones y en las formas de organización de las escuelas.
  • La defensa de condiciones laborales que protejan la integridad psicofísica de las y los trabajadores, y la denuncia de todas las situaciones que pudieran ocasionar daños a la salud de las y los docentes, como responsabilidad ineludible y prioritaria de la organización gremial.
  • La obligación del Estado como garante de las condiciones estructurales, formativas y laborales necesarias para el desarrollo del trabajo docente.

Existen leyes[1], normativas que nos protegen, que son consecuencia de luchas históricas de las y los trabajadores, y que no están siendo cumplidas; que nuestro gremio, además, no difunde en su integridad ni exige que se cumplan.

Sólo en la medida en que comencemos a percibirnos como colectivo de docentes y a pelear por mejores condiciones de trabajo para todas y todos, podremos avanzar sobre las problemáticas que sufrimos en la actualidad, las cuales no sólo se manifiestan en el deterioro de la salud de miles de compañeras y compañeros, sino que también, impactan en las posibilidades de desarrollar prácticas educativas realmente democráticas, populares, emancipadoras y de calidad.

TALLER: VIERNES 4 DE NOVIEMBRE 17HS, CASA

DE LOS TRABAJADORES: TUCUMÁN 367

TALLER DE REFLEXIÓN Y FORMACIÓN

CONDICIONES LABORALES Y SALUD. EL ROL DE LA ORGANIZACIÓN DOCENTE Y EL GREMIO

Desarrollado por compañeras del Taller de Estudios Laborales

( www.tel.org.ar)



[1] Ley de Higiene y Seguridad en el Trabajo 19587/72 y decreto reglamentario 351/79.

Ley de Riesgos del Trabajo 24557

Estatuto docente.

Los docentes exigimos asambleas escolares para debatir reclamos salariales

La política educativa y salarial implementada por el gobierno de Córdoba, avalada en muchas ocasiones por las cúpulas de gremios como UEPC y SEP, profundiza la depreciación de nuestros salarios, la precarización laboral y el deterioro de la calidad educativa. El propio ministro de educación afirmó que la extensión del calendario escolar a 190 días de clases significa un avance en materia educativa, confundiendo claramente calidad con cantidad. La aprobación de la Ley de Educación 9870, la modificación de la currícula en media, la implementación de jornada extendida en primaria, no son más que medidas que profundizan la precarización de los trabajadores de la educación. Nuestra tarea se realiza en pésimas condiciones edilicias, con escasos recursos materiales, y con un salario paupérrimo.

Otro tanto sucede en el ámbito de la sanidad pública, donde los compañeros trabajadores de la salud, con una gran entereza, vienen denunciando iguales condiciones de precariedad.

Aunque intenten disfrazarlo con costosas propagandas, es evidente y manifiesto que las políticas de salud y educación son el furgón de cola de este gobierno, que tienden a un deterioro y vaciamiento de lo público para legitimar el avance del sector privado. Habría que preguntarle al ministro de educación como garantiza el derecho de la población a una educación y salud pública y gratuita, en estas condiciones.

Por su parte, el rol de la conducción de UEPC ha sido lamentable. Recién el pasado 7 de Septiembre solicitó la reapertura de la negociación salarial, y a casi 45 días de que finalice el ciclo lectivo 2011 nada ha movilizado en términos de organización real y genuina del cuerpo docente. La misma conducción celeste que en febrero de 2011 cerró un aumento salarial del 27,17%, desdoblado en los meses de febrero y julio, el cual ya se licuó en el transcurso de estos meses por la inflación. Fiel a su obsecuencia a los intereses del gobierno, no ha podido más que plantear alguna que otra posición ambigua, para lavarse la cara y obstaculizar la movilización de los compañeros, sin convocar a asambleas, es decir, sin consultar a las bases que son las voces que deben ser escuchadas. A esto también nos tiene acostumbrados, en sus constantes intentos de burocratizar el gremio, autoproclamándose dirigente de los docentes. Recordemos que esta conducción de UEPC, en la negociación salarial representa a todos los trabajadores de la educación de Córdoba, si bien ha sido elegida con el apoyo de menos del 15% de la docencia.

Como agrupación docente, consideramos que el único salario digno es aquél salario justo, es decir, aquel salario que cubre no sólo la “canasta familiar total” sino la “canasta cultural”, vital para que el o la docente logren desarrollar una enseñanza y una vida de calidad. Pero los índices de la canasta básica total y la inflación siguen subiendo, y el poder adquisitivo de nuestro salario disminuye en forma proporcional.

En este marco, y bajo las condiciones actuales, vemos con suma necesidad que la conducción de nuestro gremio convoque a asambleas escolares y de delegados para decidir la posición sobre el calendario escolar 2012,  elevar nuestros reclamos salariales y aunar un plan de lucha con los demás trabajadores estatales.

Convocamos a todos los compañeros a movilizarnos, convencidos de que solo la organización colectiva podrá garantizar nuestros derechos como trabajadores.

Cartilla de Herramientas Gremiales Docentes

Nº1 – Agosto de 2011


Desde la Agrupación Docente María Saleme estamos convencidos de que el conocimiento es un elemento fundamental para el ejercicio de nuestros derechos y la participación política. Sin embargo, sabemos que hay cierta información pública que muchas veces no llega a la mayoría de nuestras escuelas. Por ello nos pareció de fundamental importancia construir esta cartilla, la cual pretende hacer llegar a los y las docentes algunos de los procedimientos que funcionan como marco legal de nuestra actividad política y pedagógica. Es nuestra intención que la misma sirva como herramienta de comunicación, cuyo contenido podrá ser ampliado y cuestionado.

Consideramos que el cambio en la educación estará dado por un cuerpo docente organizado, que pueda apropiarse del gremio como herramienta de defensa de los derechos de los trabajadores y de transformación social. En ello la información juega un papel fundamental, promueve la acción política, genera una fuerza, un poder liberador.

(Click en la imagen para acceder a la cartilla)


LOS DOCENTES TENEMOS LA OPORTUNIDAD DE ELEGIR NUESTRAS/OS DELEGADAS/OS:

Desde el  29 de agosto hasta el 2 de Septiembre se eligiran DELEGADOS ESCOLARES en las Escuelas Públicas y en las Escuelas Privadas (que no tengan). A partir del 23 de agosto se puede pasar a buscar, por UEPC, el material necesario para la eleccion.

¿Quiénes pueden ser delegados?

Los docentes que deseen ser elegidos deben tener como mínimo un año en relación con el empleador y como afiliados a la Unión de Educadores de la Provincia de Córdoba (UEPC); ser mayores de 18 años y no haber sido procesados o condenados por delitos comunes.

¿Quiénes votan?

Todos los docentes del establecimiento, estén o no afiliados al sindicato.

¿Cuántos delegados se eligen?

Tanto en las escuelas oficiales como en aquellas privadas, con 10 a 50 docentes elegirán un (1) delegado titular y uno (1) suplente; de 51 a 100 docentes, dos (2) titulares y dos (2) suplentes; con más de 101 docentes, un (1) delegado más cada cien docentes.

En los establecimientos que tengan más de un turno de trabajo habrá un (1) delegado titular y uno (1) suplente, por turno.  Si el turno cuenta con menos de 10 docentes, deben agruparse con otro establecimiento de la misma modalidad.

Para que pueda ser electo un delegado por establecimiento escolar de jardín de infantes es necesario que la escuela tenga la dirección libre, si no, la votación se hará junto con la Primaria.

Las escuelas con anexos deben elegir, además de los delegados escolares correspondientes al establecimiento educativo central, los delegados del anexo como si se tratara de otra escuela, con documentación propia.

Las escuelas rurales que no lleguen a 10 docentes pueden agruparse entre sí con otra de la misma modalidad, o en su defecto elegirán sus delegados en la escuela base a la que pertenecen.  Las maestras itinerantes también elegirán delegados en la escuela base.

¿Cuánto dura el mandato?

En las escuelas oficiales duran dos años en sus funciones y pueden ser reelectos indefinidamente. Cesarán en sus funciones en caso de que se trasladen de escuela, sean dados de baja en la docencia, renuncien (con razones fundadas), tengan inasistencias reiteradas injustificadas a la Asamblea de Delegados Escolares, entre otras cuestiones.  Asimismo, concluirá en sus funciones de manera transitoria si obtiene una licencia o es suspendido según lo dispone el Estatuto.

¿Cómo se convoca?

En las escuelas oficiales, la convocatoria –que lleva la firma del director del establecimiento- se debe colocar en el transparente, junto con el nombre de los postulantes, su turno y número de documento. En los colegios privados, se debe comunicar al empleador la fecha de realización de los comicios con 10 días hábiles de antelación, por medio de carta documento que la Junta Ejecutiva Central de UEPC enviará al propietario en la que constan los datos del establecimiento, la hora y turno de los comicios y los datos de los postulantes.

¿Puede haber represalias?

No. Quienes resulten elegidos delegados continuarán prestando servicios y no podrán ser suspendidos o despedidos (hasta un año más de vencidos sus mandatos), ni modificadas las condiciones laborarles, sino por medio de una resolución judicial previa que los excluya de la garantía. En el caso de los docentes de escuelas privadas, la cobertura gremial comienza desde el mismo momento en que es enviada la carta documento al empleador anunciando la realización de las elecciones y la lista de los candidatos.

Algunas funciones del/a delegado/a escolar:

- Llevar los mandatos surgidos de la asamblea del establecimiento en donde es delegado, a la Asamblea de Delegados Escolares.

- Defender los intereses laborales de sus compañeros.

- Atender a las necesidades particulares y colectivas de los mismos.

- Promover la organización, la participación plural y la realización de asambleas en su escuela.

- Si fuere necesario, servir de nexo entre la UEPC y los docentes de su centro educativo.

- En situaciones de arbitrariedad o injusticia, representar a sus compañeros frente a las autoridades o al empleador y presentar, al gremio, la denuncia correspondiente.

¿En qué marco organizativo se inscribe el poder de cada docente y la tarea de su compañero delegado?

Las y los docentes, como sector de trabajadores, poseemos nuestros marcos organizativos para la discusión y la toma de definiciones. Allí es donde es posible tratar y buscar soluciones a cuestiones atinentes a lo salarial, a las condiciones de trabajo, a hechos de la coyuntura gremial y/o educativa, entre otras.

El espacio colectivo más inmediato en el que participa cada docente es su Asamblea Escolar, ámbito en el que, con sus compañeras/os, puede construir un “mandato” que cada delegado llevará a la Asamblea de Delegados Escolares del departamento provincial al que se pertenece (Capital, por ejemplo). Posteriormente, las resoluciones que surjan de cada Asamblea de Delegados Escolares de cada departamento se enviarán como mandato al Consejo Delegado Departamental y a la Asamblea Provincial de Delegados Departamentales. Ésta última es precisamente aquella instancia superior conformada por los delegados departamentales y en la que reside la soberanía de nuestro gremio: la Unión de Educadores de la Provincia de Córdoba (UEPC). A su vez, el gremio posee la Junta Ejecutiva Central, de carácter representativo y ejecutivo. Tanto la Junta Ejecutiva Central (a nivel provincial), como Consejo Delegado Departamental, están estructurados en secretarías, siendo aquéllas de mayor rango la Secretaría General y la Adjunta.

Los delegados escolares se eligen cada 2 años. Los miembros del  Consejo Delegado Departamental, de la Asamblea Provincial de Delegados Departamentales y la Junta Ejecutiva Central, cada 4 años.

YA SEA PÚBLICO O PRIVADO, SI EN TU CENTRO EDUCATIVO NO HAY DELEGADOS O HAY RIESGOS DE QUE NO SE REALICE LA ELECCIÓN DE LOS MISMOS, COMUNICÁTE CON NOSOTR@S.

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