190 días: una arbitrariedad y la “calidad educativa” manipulada como excusa
El tan mentado concepto de “calidad educativa” viene sirviendo al poder oficial, como recurso discursivo para establecer arbitrariedades y atropellos a la comunidad educativa. Parece que cada vez que un ministro de educación la nombra, tenemos un motivo justificado para preocuparnos, porque su alusión seguramente es acompañada por alguna medida de carácter privatizador, alguna decisión que precariza aún más el Sistema Educativo o cierta disposición que atenta contra las condiciones laborales del cuerpo docente. La medida del Ministerio de Educación de la Nación (ratificada por su similar de Córdoba) de aumentar los días de clase a 190 no es la excepción. Se trata de una decisión que denota una confusión conceptual entre “dar más clases” y –cosa bien distinta- “educar mejor”. Sería menos imputable que dicha confusión proviniera de una eventual e ingenua ignorancia… Nada más lejos. Constituye la ratificación de que se concibe a la Escuela como un reducto donde “tener guardados” a niños y jóvenes y representa una expresión más del cinismo de no reconocer que las condiciones escolares (materiales y humanas) atraviesan una crisis que no se salda agregando días de clase. Como organización creemos en la “calidad educativa”, pero en la real, en la que es perceptible y por la que poco y nada se hace desde el mal gobierno…
Consideramos que calidad educativa es la posibilidad de que todos nos eduquemos, para el ejercicio de la libertad; para la libertad de los sujetos, no para la libertad de mercado; para la libertad de escoger qué se quiere ser, no de resignarse a cuánto se puede tener; para la libertad de construirse con la mirada de “un otro” (madres, padres, docentes, compañeros…), no estar obligado a responder a un patrón cultural impuesto…
Calidad educativa es poner a la Educación al servicio de la plenitud personal y de una socialización feliz. Es eliminar la pobreza y esa violencia madre de más violencias que es la desigualdad.
Calidad educativa es que la comunidad educativa intervenga en las definiciones legales y curriculares, para que éstas estén en sintonía con las necesidades del Pueblo.
Calidad educativa es que la Educación sea autónoma del poder empresarial, así como del eclesiástico y que el Estado garantice (sin lugar a pretextos para no hacerlo) condiciones de universalidad y de una igualdad genuina.
Calidad educativa es que la deserción escolar sea eliminada y no disimulada con la manipulación de criterios e índices estadísticos y que haya paridad formativa entre todos los jóvenes cuando finalizan la escuela, para que los estudios superiores representen el ejercicio de un derecho y no el privilegio de 1 de cada 20 argentinos, como es en la actualidad.
Calidad educativa es poder trabajar y estudiar gozando de salud mental, en condiciones (objetivas y subjetivas) dignas y que el ejercicio de la docencia no implique la tarea de técnico que está obligado a invertir la mayor parte de su tiempo en cuestiones administrativas, sino que sea un acto creador que nos enriquezca y nos potencie como sujetos.
Calidad educativa es el respeto que los gobiernos y estructuras burocráticas hoy no tienen por los estudiantes y los docentes; es propender al fortalecimiento de la autoestima de educadores y educandos, para que puedan desarrollarse en plenitud.
Calidad educativa es un derecho del Pueblo.