La conducción Celeste está unida y organizada (para que los docentes sigamos cobrando salarios de miseria)

La Unión de Educadores de la Provincia de Córdoba (UEPC) ha publicado en su sitio web un mensaje donde se declara en “estado de alerta” ya que aún no se ha llegado a un acuerdo salarial entre el Gobierno Nacional y la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA). Pero a esta altura de la relación entre CTERA y Gobierno ¿quién puede creer que CTERA está luchando para que los salarios docentes sean justos? ¿Quién puede creer que los miembros de CTERA (entre otros, Carmen Nebreda y Oscar Ruibal) pelearán por salarios justos para los y las docentes? En realidad, las reuniones entre CTERA y Gobierno son reuniones entre “compinches”.

La discusión salarial entre CTERA y Gobierno Nacional es propia de un libreto teatral, acordado previamente por las partes: tiene por objetivo engañar al docente y hacerle creer que se está luchando por un salario digno. Como Agrupación, consideramos que el único salario digno es aquél salario justo, es decir, aquel salario que cubre no sólo la “canasta básica total” sino la “canasta cultural”, vital para que el o la docente logren desarrollar una enseñanza y una vida de calidad. Entidades que se dedican al monitoreo de índices de precios, como por ejemplo el Sindicato de Trabajadores de Industrias de la Alimentación, o el Instituto de Estudios y Formación de la CTA, señalan que la Canasta Básica Total ronda los $5000. Ahora bien: ¿Cuánto cobra “el cargo testigo”, es decir, una maestra o maestro de grado que inicia su actividad laboral docente? $2082 (fuente UEPC) ¿Cuánto cobra un preceptor o preceptora que inicia su actividad laboral docente? $1769 (fuente UEPC). Es decir que sin entrar a valorar el costo de una “canasta cultural” evidentemente hay una inmensa cantidad de compañeros y compañeras docentes que deben afrontar su subsistencia y su labor educativa diaria con salarios de misera. Seguramente que algún burócrata dirá al respecto: “bueno, pero ahora tienen la posibilidad de extender la jornada laboral, por ejemplo, a través de la ampliación a 36 horas, como sucede con los docentes de nivel medio”. Sin embargo lo que ésta postura no ve es que ampliar la jornada laboral implica mayor desempleo, implica mayor flexibilización, e implica peor nivel educativo. Pero bueno, al burócrata todo esto no le interesa. ¿Y qué se puede decir de los docentes que han quedado sin su empleo o que no consiguen aún su primer empleo? El destino para ellos parece ser una flexibilización laboral absoluta: trabajar gratis haciendo horas ad honorem para acumular puntaje (una de las consecuencias del decreto 317/09) o emplearse “en negro” en instituciones privadas de enseñanza.

Desde la Agrupación Docente María Saleme exigimos que se llame a asambleas escolares, para que la posición gremial resulte de las bases docentes y de sus necesidades reales. En función de lo antes dicho, demandamos: que todo aumento salarial sea en “en blanco” y al básicoque tanto el cargo testigo de maestra de grado como el cargo de preceptor alcancen los niveles de la canasta básica total señaladas anteriormente y que a ésto se sume el valor de una canasta cultural como ítem vital para la actividad docente. Nuestra demanda no es coyuntural sino permanente e inclaudicable, sólo satisfecha cuando cada docente pueda vivir como se merece, en cuanto trabajador/a.